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Metabolismo

¿Qué es la resistencia a la insulina y cómo se revierte con alimentación?

La resistencia a la insulina es la antesala de la diabetes tipo 2 y afecta a 1 de cada 3 adultos. Te explico los biomarcadores clave (HOMA-IR, HbA1c) y un protocolo nutricional basado en evidencia para revertirla.

Melissa Sánchez
Melissa Sánchez Nutricionista & Microbióloga
10 min de lectura
¿Qué es la resistencia a la insulina y cómo se revierte con alimentación?

La resistencia a la insulina (RI) es, probablemente, la alteración metabólica más prevalente y menos diagnosticada de nuestro tiempo. Se estima que afecta a 1 de cada 3 adultos en países desarrollados, y la mayoría no lo sabe. Es la antesala silenciosa de la diabetes tipo 2, pero también está implicada en el síndrome de ovario poliquístico, la enfermedad cardiovascular, el hígado graso y ciertos tipos de cáncer.

¿Qué es exactamente la resistencia a la insulina?

La insulina es una hormona producida por el páncreas cuya función principal es facilitar la entrada de glucosa en las células para ser utilizada como energía. Cuando tus células se vuelven «resistentes» a la señal de la insulina, el páncreas compensa produciendo más insulina (hiperinsulinemia). Durante años, esta compensación mantiene los niveles de glucosa en sangre normales, lo que hace que la resistencia a la insulina pase desapercibida en analíticas convencionales.

El problema es que la hiperinsulinemia sostenida no es inocua:

  • Promueve la acumulación de grasa visceral (la grasa alrededor de los órganos)
  • Aumenta la inflamación sistémica de bajo grado
  • Altera el perfil lipídico (triglicéridos altos, HDL bajo)
  • Estimula la retención de sodio (contribuye a hipertensión)
  • Favorece la lipogénesis hepática (hígado graso no alcohólico)

¿Cómo sé si tengo resistencia a la insulina?

Biomarcadores clave

Los análisis de glucosa en ayunas por sí solos son insuficientes para detectar RI en fases tempranas. Los marcadores que solicito en consulta:

  • Insulina basal en ayunas: valores superiores a 10-12 µUI/mL ya sugieren resistencia, aunque el rango «normal» del laboratorio sea mucho más amplio.
  • HOMA-IR (Homeostatic Model Assessment): se calcula como (glucosa en ayunas × insulina en ayunas) / 405. Valores > 2.5 indican RI.
  • HbA1c (hemoglobina glicosilada): refleja el control glucémico de los últimos 2-3 meses. Valores entre 5.7-6.4% indican prediabetes.
  • Triglicéridos/HDL ratio: un cociente > 3 es un indicador indirecto fiable de resistencia a la insulina.
  • Perímetro de cintura: > 88 cm en mujeres o > 102 cm en hombres se asocia a mayor riesgo de RI y grasa visceral.

Síntomas clínicos

Muchos pacientes llegan a mi consulta con síntomas que no sabían que estaban conectados con la insulina:

  • Fatiga después de comer (especialmente tras comidas ricas en carbohidratos)
  • Dificultad para perder peso, especialmente en la zona abdominal
  • Antojos frecuentes de dulce o carbohidratos
  • Acantosis nigricans (oscurecimiento de la piel en cuello, axilas o ingles)
  • Ciclos menstruales irregulares (en mujeres con SOP)
  • Niebla mental y dificultad de concentración postprandial

Protocolo nutricional para revertir la resistencia a la insulina

La buena noticia es que la resistencia a la insulina es reversible en la mayoría de los casos con cambios en la alimentación y el estilo de vida. Estas son las estrategias que aplico en mi consulta, ordenadas por nivel de evidencia:

1. Reducir la carga glucémica de las comidas

No se trata de eliminar los carbohidratos, sino de modificar su tipo, cantidad y contexto:

  • Priorizar carbohidratos complejos de bajo índice glucémico: legumbres, avena, boniato, quinoa, verduras.
  • Eliminar azúcares añadidos y harinas refinadas: pan blanco, bollería, refrescos, zumos industriales.
  • Técnica del plato: 50% verduras, 25% proteína, 25% carbohidratos complejos.
  • Almidón resistente: arroz y patata cocinados y enfriados (retrofit) reducen el pico glucémico hasta un 30%.

2. Proteína en cada comida

La proteína mejora la saciedad y reduce el pico de glucosa postprandial cuando se consume antes de los carbohidratos. Recomendaciones:

  • Mínimo 25-30 g de proteína por comida principal
  • Iniciar cada comida por la proteína y las verduras, dejando los carbohidratos para el final
  • Fuentes de alta calidad: huevos, pescado, aves, legumbres, lácteos fermentados

3. Fibra: tu aliada contra los picos de glucosa

La fibra soluble forma un gel viscoso en el intestino que enlentece la absorción de glucosa:

  • Objetivo: 30-40 g de fibra al día (la media en España es de 15 g)
  • Fuentes top: legumbres (15-20 g/ración), avena, semillas de chía y lino, alcachofas, puerros
  • Truco clínico: un puñado de nueces o una cucharada de vinagre de manzana antes de las comidas puede reducir el pico glucémico hasta un 20%

4. Grasas de calidad

Las grasas no disparan la insulina y mejoran la sensibilidad a ella cuando son del tipo adecuado:

  • Aceite de oliva virgen extra como grasa principal (rico en oleocanthal antiinflamatorio)
  • Omega-3 de pescado azul (salmón, sardinas, caballa) — 2-3 raciones/semana
  • Frutos secos (especialmente nueces y almendras) — 30 g/día
  • Aguacate como fuente de grasa monoinsaturada

5. Timing nutricional

El cuándo comes es casi tan importante como el qué comes para la sensibilidad a la insulina:

  • Concentrar la ingesta en las horas de luz (crononutrición): la sensibilidad a la insulina es máxima por la mañana y mínima por la noche.
  • Evitar comidas copiosas en la cena — las cenas tardías y abundantes se asocian a peor control glucémico.
  • Ventana de alimentación de 10-12 horas: no requiere ayunos extremos, simplemente no picar entre horas fuera de esa ventana.

6. Ejercicio: el sensibilizador más potente

El ejercicio merece su propia mención porque es, junto a la alimentación, la intervención más efectiva para mejorar la sensibilidad a la insulina:

  • Entrenamiento de fuerza: aumenta la masa muscular, que es el principal tejido captador de glucosa. 2-3 sesiones/semana.
  • Caminata post-comida: 15-20 minutos de caminata después de comer reduce los picos de glucosa hasta un 30%.
  • Actividad física regular: romper las horas de sedentarismo con movimiento cada 30-45 minutos.

Lo que los análisis de sangre no cuentan

Muchos pacientes llegan a mi consulta con analíticas «normales» pero con una resistencia a la insulina ya establecida. Esto ocurre porque el médico de atención primaria suele mirar la glucosa en ayunas (que se mantiene normal hasta fases avanzadas) sin solicitar insulina basal ni HOMA-IR.

En mi consulta, la valoración metabólica incluye un panel completo de biomarcadores, análisis de composición corporal y, cuando es necesario, monitorización continua de glucosa para entender cómo responde tu cuerpo a los alimentos en tiempo real.

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