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Nutrigenética

¿Merece la pena hacerse un test nutrigenético? Guía completa 2026

Los test nutrigenéticos analizan variantes en genes como FTO, MTHFR o APOE para personalizar tu alimentación. Te explico qué información real te aportan, qué limitaciones tienen y cuándo recomiendo uno a mis pacientes.

Melissa Sánchez
Melissa Sánchez Nutricionista & Microbióloga
9 min de lectura
¿Merece la pena hacerse un test nutrigenético? Guía completa 2026

Los test nutrigenéticos se han convertido en una de las herramientas más prometedoras — y a la vez más malinterpretadas — de la nutrición personalizada. La idea es atractiva: analizar tu ADN para saber exactamente qué deberías comer. Pero, ¿es realmente tan sencillo? Después de años utilizándolos en mi práctica clínica, te cuento qué puedes esperar de verdad y cuándo merece la pena invertir en uno.

¿Qué es un test nutrigenético?

Un test nutrigenético analiza variantes genéticas (polimorfismos de un solo nucleótido o SNPs) en genes que influyen en cómo tu cuerpo procesa nutrientes, metaboliza grasas, responde al ejercicio o gestiona la inflamación. Se realiza habitualmente mediante una muestra de saliva y los resultados suelen estar disponibles en 3-6 semanas.

Es importante distinguir entre dos disciplinas relacionadas pero diferentes:

  • Nutrigenética: estudia cómo tus variantes genéticas afectan a tu respuesta a los nutrientes (ej: «tu variante en MTHFR reduce tu capacidad de metabolizar el ácido fólico»).
  • Nutrigenómica: estudia cómo los nutrientes afectan a la expresión de tus genes (ej: «los polifenoles del aceite de oliva activan genes antiinflamatorios»).

Los test comerciales actuales se centran principalmente en la nutrigenética.

Los genes clave que se analizan

Estos son algunos de los genes más relevantes que se evalúan en un test nutrigenético completo y lo que nos dicen en la práctica clínica:

FTO (Fat Mass and Obesity-Associated Gene)

El gen FTO es probablemente el más conocido en nutrigenética. Variantes como rs9939609 se asocian a:

  • Mayor sensación de hambre y menor saciedad después de las comidas
  • Tendencia a una mayor ingesta calórica (hasta 200-300 kcal/día más)
  • Mayor respuesta a dietas hiperproteicas versus hipocalóricas convencionales

¿Qué cambia en la práctica? Si eres portador de la variante de riesgo, priorizaremos estrategias que mejoren la saciedad: más proteína por comida, mayor volumen de fibra y timing de comidas específico.

MTHFR (Metilentetrahidrofolato Reductasa)

Las variantes C677T y A1298C del gen MTHFR son las más estudiadas. Afectan a la capacidad de tu cuerpo para convertir el ácido fólico en su forma activa (5-MTHF). Esto tiene implicaciones directas en:

  • Metabolismo de la homocisteína (un marcador de riesgo cardiovascular)
  • Síntesis de neurotransmisores (serotonina, dopamina)
  • Metilación del ADN (un proceso epigenético fundamental)

¿Qué cambia en la práctica? Si tienes variantes en MTHFR, la suplementación con ácido fólico sintético puede no ser la más eficiente. Recomendaremos folato en forma metilada (5-MTHF) y aumentaremos el consumo de folato dietético de fuentes como verduras de hoja verde oscura, legumbres y espárragos.

APOE (Apolipoproteína E)

El gen APOE tiene tres variantes principales: ε2, ε3 y ε4. Es especialmente relevante para:

  • Metabolismo del colesterol y triglicéridos
  • Respuesta a la grasa dietética (especialmente grasa saturada)
  • Riesgo cardiovascular y neurológico

¿Qué cambia en la práctica? Los portadores de APOE ε4 (aproximadamente el 25% de la población) muestran una respuesta más acusada al consumo de grasa saturada, lo que puede traducirse en un protocolo con mayor énfasis en grasas monoinsaturadas (aceite de oliva, aguacate) y omega-3.

Otros genes relevantes

  • LCT: tolerancia a la lactosa. La variante determina si produces lactasa en la edad adulta.
  • CYP1A2: metabolismo de la cafeína. Determina si eres un metabolizador rápido o lento, lo cual influye en los efectos cardiovasculares del café.
  • VDR: receptor de vitamina D. Variantes pueden indicar mayor necesidad de suplementación.
  • SOD2 y GPX1: capacidad antioxidante endógena. Ayudan a personalizar la recomendación de antioxidantes dietéticos.
  • TNF-α e IL-6: predisposición inflamatoria. Clave para diseñar protocolos antiinflamatorios personalizados.

¿Qué puede decirte un test nutrigenético?

Un buen test nutrigenético te aporta información sobre:

  • Tu metabolismo de macronutrientes: si tu cuerpo responde mejor a dietas más altas en proteína, si metabolizas bien las grasas o si tienes mayor sensibilidad a los carbohidratos.
  • Tus necesidades de micronutrientes: si tienes mayor riesgo de déficit de vitamina D, B12, folato, hierro o zinc por variantes genéticas.
  • Tu respuesta al ejercicio: si respondes mejor a entrenamiento de fuerza o resistencia, tu capacidad de recuperación muscular.
  • Tu perfil inflamatorio: si tienes una predisposición genética a la inflamación crónica de bajo grado.
  • Intolerancias y sensibilidades: lactosa, gluten (riesgo celíaco HLA-DQ2/DQ8), histamina.

Las limitaciones que nadie te cuenta

Aquí es donde necesito ser honesta contigo, porque la industria a veces vende los test nutrigenéticos como una «bola de cristal» y no lo son:

1. Los genes no son destino

Tener una variante de riesgo no significa que vayas a desarrollar una condición. La epigenética (cómo tu entorno modula la expresión de tus genes) es igual de importante. Tus hábitos, tu microbiota, tu sueño y tu estrés pueden activar o silenciar genes.

2. Muchos rasgos son poligénicos

Tu peso, tu metabolismo o tu riesgo cardiovascular no dependen de un solo gen, sino de la interacción de decenas o cientos de variantes. Los test actuales analizan los SNPs más estudiados, pero no capturan toda la complejidad.

3. La evidencia no es igual para todos los genes

Algunos genes como FTO, MTHFR o APOE tienen una evidencia robusta. Otros marcadores incluidos en paneles comerciales tienen estudios más limitados o con muestras pequeñas. La calidad del test importa mucho.

4. No sustituyen una valoración clínica completa

Un test genético te dice tu predisposición, pero no tu estado actual. Necesitas analíticas de sangre, valoración de composición corporal y, en muchos casos, un estudio de microbiota para tener la foto completa.

¿Cuándo recomiendo un test nutrigenético a mis pacientes?

En mi consulta, un test nutrigenético es especialmente útil cuando:

  • Has probado múltiples dietas sin resultados consistentes y necesitamos entender por qué tu cuerpo no responde como se esperaría.
  • Tienes antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 o Alzheimer y quieres una estrategia preventiva personalizada.
  • Presentas síntomas difusos (fatiga crónica, inflamación, problemas digestivos) que no se explican completamente con analíticas convencionales.
  • Quieres optimizar tu rendimiento deportivo o cognitivo con una base científica.
  • Estás planificando un embarazo y quieres conocer tus necesidades específicas de folato, hierro y otros micronutrientes críticos.

¿Cómo elegir un buen test?

No todos los test nutrigenéticos son iguales. Busca que cumpla estos criterios:

  • Panel amplio: al menos 60-80 variantes genéticas analizadas.
  • Base científica transparente: el informe debe citar las publicaciones en las que se basan las recomendaciones.
  • Interpretación profesional: el resultado en bruto no sirve de mucho sin un profesional que lo interprete en el contexto de tu caso clínico, tu microbiota y tu estilo de vida.
  • Laboratorio acreditado: certificaciones ISO y controles de calidad verificables.

La genética es una pieza del puzzle, no el puzzle completo

Un test nutrigenético es una herramienta poderosa cuando se integra dentro de una valoración clínica completa. En mi consulta, lo combino con análisis de microbiota, analíticas de sangre, estudio de composición corporal y una historia clínica detallada.

El resultado no es una dieta genérica basada en tu ADN, sino un protocolo verdaderamente personalizado que tiene en cuenta tu biología, tu microbiota, tu estilo de vida y tus objetivos. Eso es nutrición de precisión.

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